EL BRIEFING

Número SIETE

Al Nuevo Año … buena cara ! ( o era … al mal tiempo?) - en fin, en ambos casos aplica. Les cuento por que:

El fin de año pasado ( pareciera como si fuese hace mucho tiempo pero hacen solo 11 días) decidimos ir a pasarlo en un lugar frío y con nieve y justo fue lo que tuvimos en Canadá … de sobra!! Tuvimos mucho frío y mucha nieve para celebrar la llegada de este 2026. Justo en la Ciudad de Quebec - la cual es una verdadera belleza, sobre todo en la época Navideña, cuando pareciese un pueblo de Disney con sus decoraciones y ambiente Navideño. Muy recomendable.

En dicha ciudad nos hospedamos en un hotel boutique muy bien ubicado el cual verdaderamente nos sorprendió - totalmente renovado y adaptado a las necesidades actuales del viajero. Esto me lleva a continuar con nuestras reflexiones: siempre he pensado que es sumamente fácil agradar a las personas y halagarlos con algo que realmente les guste. Si lo pensamos bien, los seres humanos somos en realidad básicamente simples en nuestros gustos - hablando en lo general. Nos gusta la fruta o los chocolates, la lectura, la poesía, las flores o las plantas, la música, los animales - en fin, las cosas simples de la vida. Las cuales generalmente apelan a los sentidos y por ende a la memoria.

Por ejemplo, en este pequeño hotel al cual hago referencia, uno llega y se quita las botas ( usadas debido al frío ) y en la entrada le proporcionan a uno un par de pantuflas. Pequeño detalle pero el cual ya de inicio, ciertamente marca una diferencia - y lo digo en todos los sentidos: primeramente, las mismas son bienvenidas siendo que viene uno del frío exterior y lo que quiere uno es algo cálido - lo cual en parte es proporcionado por dichas pantuflas. Segundo, el hotel se ubica en una residencia antigua en la cual todos los pisos son de madera. Debido a que todos los huéspedes andábamos con pantuflas por todo el hotel, el mismo se convierte en un santuario de tranquilidad - cero ruido. En las áreas generales, hay una máquina que te provee de una variedad de vinos, mantenidos a la temperatura adecuada y puedes seleccionar los mismos según tu preferencia. Uno pensaría que un vino extraído de una máquina sería de cuestionable calidad… pues en este caso no fue así.  Fue una delicia sentarse en una de las salas de estar a disfrutar de una copa de vino - cabe mencionar que cada habitación es proporcionada con una tarjeta para dicha máquina pudiendo accionarla y hacer uso de la misma a voluntad - también se pudiera pensar que la gente abusaria de dicho privilegio pero no … nosotros por ejemplo, cada uno tomó una copa de vino antes de ir a dormir y ya. El desayuno era otra buena muestra de Hospitalidad: la máquina de Nespresso con 10 variedades de café, ubicada en el área de desayuno era una atención muy apreciada por los comensales. Cada uno de ellos fuimos proporcionados con una especie de bandeja redonda en la cual ubicaron un croissant “calentito” y a un lado mantequilla y compotas de fruta - además de miel. El yoghurt parecía hecho en casa y llevaba frutos del bosque. Todo de una simpleza y sencillez extrema pero de la mejor calidad.

Digo todo esto porque considero que en el ámbito de la Hospitalidad la cosa generalmente se complica cuando tratamos de rebuscar demasiado las cosas. No se a cual de mis memorias fue a las que esas serie de detalles apelaron. Lo que sí puedo decir es que en todo momento nos sentimos Bienvenidos, en un ambiente cálido con pequeños detalles que ciertamente marcaron la diferencia … esto sin olvidar que estábamos arrancando el año y para mi al menos, esto ya fue hacerlo con el pie derecho - acompañado de las personas que mas amo en la vida.

Espero que tanto nuestro año como el suyo se encuentre repleto de bellos y mágicos momentos que conmemoren el arte de la Hospitalidad.


¡¡Bienvenidos al 2026!!


ECdR

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