EL BRIEFING
Número DOCE
“El liderazgo no se trata de dar órdenes, sino de dar poder a otros para que brillen. “
Recientemente tuve una alegría muy especial, ya que, después de mucho esperar a que se diera la visita de un grupo de amigos a nuestro país - a mi ciudad y a la capital, finalmente se “ alinearon las estrellas” y dicha visita se produjo en el marco de otro acontecimiento especial, que nos reuniría en un lugar de playa con motivo de una celebracion de cumpleaños.
Lo digo asi porque a pesar de yo haber vivido en el país de donde ellos son originarios y haberlos visitado en múltiples ocasiones, nunca se había dado la oportunidad de ser yo el anfitrión. Por supuesto que habíamos hablado en múltiples ocasiones del que se materializase dicha visita pero simplemente la misma no se había dado. Uno de ellos ya había visitado el país en algunas ocasiones por motivos de trabajo y otros más habían pasado por la capital y alguno que otro lugar de playa pero un viaje de la forma que lo realizamos, ninguno de ellos lo había completado. Por mi parte, hacía muchos años que no realizaba un viaje carretero lo cual en si, para mi, tiene un ingrediente especial.
Después de la celebración a la cual hago referencia nos dirigimos por carretera hasta Guadalajara y tratamos de ver lo más posible en el reducido plazo de tiempo que teníamos para ello. Luego fuimos a la Ciudad de México y mantuvimos una apretada agenda de visitas tratando de ver lo más posible en el corto tiempo que teníamos para dicha visita.
Un día, después del almuerzo, decidimos “bajar” el mismo dando una caminada por Polanco, donde habíamos almorzado - más concretamente por Avenida Mazaryk. La tarde era de lo más agradable y se prestaba para ello. En algún momento de dicha caminata el “portador del mate” - creo que con esto estoy dando a conocer de donde provienen mis amigos, me pregunto si habría un lugar donde pudiéramos llenar el termo con agua caliente para que al tiempo que caminábamos, bebieramos mate. A la vista surgió un restaurante de pescados y mariscos muy conocido - el cual he visitado en numerosas ocasiones tanto en dicha ciudad como en Guadalajara y cuyo nombre hace referencia a un Campo y del cual, hasta ese momento, no había tenido más que solo cosas buenas para decir. Le pedí el termo a mi amigo, me acerque a la entrada, en la cual había dos señoritas - de las que denominamos Hostess, las cuales estaban muy bien presentadas y con una agradable sonrisa y les pregunte: se que mi solicitud es un tanto inusual pero, creen Ustedes que nos podrían dar agua caliente ? de la maquina de café? Me dio la sensación de que la mente se le puso en blanco a la señorita a la cual me dirigí y primero volteo a ver a su companera. Tras una breve pausa me dijo: “ permítame, que voy a preguntar”. Dos pasos atrás de ella se encontraba una tercera colaboradora quien, al explicarle la persona que nos atendió nuestra solicitud, nos dirigió una mirada altanera y le dijo a la persona que nos atendió, que tenia que preguntarle al “Capi” ( Capitan de Meseros ). Desapareció de la escena y la persona que nos atendió se dirigió al podio quedando frente a nosotros ( a estas alturas ya mi amigo se me había unido ). Le pregunté a la Señorita: “ disculpe, Usted no puede tomar una decisión al respecto?” - se limito a sonreir. Acto seguido aparece la persona que tenía que preguntarle al “Capi” y le llamó a la Hostess para que fuera detrás de la columna - no se exactamente que le fue dicho por la tercera persona en cuestión, pero nos informó que no le estaba permitido hacer esto. Agradecimos y seguimos nuestro camino. Justo enfrente se encuentra un café llamado “Punta del Cielo”. Estaba resuelto a no darme por vencido. Tenía que confirmarle a mis amigos que los mexicanos somos sumamente hospitalarios y que lo ocurrido no era normal. Afortunadamente al llegar al mostrador, nos encontramos con tres caras amables y la que parecía ser la de mayor autoridad, ante nuestra solicitud nos respondió: “Por supuesto!!”, permiteme. Le dio el termo a otra de las dos personas que estaban con ella y nos dijo: “si gustan tomar asiento, ahora se los llevamos”. Dicho acto de hospitalidad nos disparó las ganas por un café, el cual ordenamos uno para cada uno y algo dulce para acompañarlos. Resultado: una venta a cambio de agua de la máquina de café…
Cuántos lugares se llenan de reglas y actitudes absurdas y de paso pierden oportunidades de venta y clientes - como es el caso con el restaurante en cuestión. En lo que a mi se refiere, han perdido un cliente. Lo único que me pesa es que el propietario de dicho establecimiento ha invertido bastante dinero en las instalaciones - sus restaurantes son muy bonitos, tienen un menú que nunca decepciona pero las personas que laboran en dicho establecimiento están restringidos por reglas que no les permiten ser hospitalarios y “ atraer a las abejas al panal”. Estarán de acuerdo que la persona de la entrada debería de haber podido tomar la decisión. Segundo, a mi me decepcionaron con el manejo de la situación. Volvemos a lo ya mencionado en otros posteos - Hospitalidad es como te hacen sentir … y ciertamente no fue una experiencia que haría sentir bien a cualquiera. Al fin y al cabo la solicitud era simple … agua y la respuesta fue incómoda y decepcionante. Por último, los líderes de dicho establecimiento colocan a sus subordinados en situaciones difíciles sin siquiera dar la cara - mandaron al frente a una jovencita que claramente en algun momento penso que podia atender la solicitud ( porque si no, ni siquiera hubiese preguntado ) y luego tuvo que salir a dar la cara.
Mi sincero deseo es que esto no esté sucediendo en tu negocio.
Buen Briefing.
ECdR