EL BRIEFING

Número VEINTE

La estrategia es un 10% y la ejecución un 90%...

Seguimiento y Ejecución

Si nos quedamos en lo que veíamos en el posteo anterior, solo estaremos elaborando teorías. De nada sirven las reuniones y el trabajo en equipo si no le damos seguimiento a lo acordado y monitoreamos la ejecución ( que realmente se estén llevando a cabo las cosas) y a decir verdad, aquí es donde muchas organizaciones fallan: el ejercicio se queda en una buena sesión de trabajo, pero sin impacto real. El seguimiento convierte el análisis en resultados.

Definan responsables claros (ownership): Cada punto de fricción detectado debe tener un responsable directo. No basta con decir “hay que mejorar el proceso de onboarding”, sino asignar a una persona o equipo que lidere ese cambio, con nombre y fecha.

Prioricen con criterios de impacto y esfuerzo: No todos los hallazgos se deben atacar al mismo tiempo. Utilicen una matriz simple (alto impacto / bajo esfuerzo) para identificar “quick wins” que generen resultados visibles rápidamente, y proyectos más complejos que requieran planificación.

Establezcan indicadores de éxito (KPIs): Cada mejora debe estar vinculada a una métrica concreta. Por ejemplo: tasa de conversión, tiempo de respuesta, NPS o tasa de abandono. Si no se mide, no se puede mejorar ni justificar. Es más … en alguna organización para la cual colabore se decía: “si no se mide … no existe”

Implementen ciclos cortos de mejora continua: No esperen a tener la solución perfecta. Apliquen cambios pequeños, midan resultados y ajusten. Este enfoque ágil permite avanzar más rápido y reducir riesgos.

Den seguimiento periódico al Customer Journey: El mapa no es un documento estático. Programen revisiones periódicas (mensuales o trimestrales) para evaluar avances, actualizar información y detectar nuevos puntos de mejora conforme evoluciona el comportamiento del cliente.

Documenten y comuniquen avances: Es fundamental compartir los aprendizajes y resultados con todo el equipo. Esto genera alineación, refuerza la cultura centrada en el cliente y mantiene el impulso del proyecto. Verán como esto se convierte en una fuente de motivación para los equipos - el saber que algo en lo que han participado está arrojando algún tipo de resultado y que lo que están haciendo importa.

Escuchen constantemente al cliente: El seguimiento no solo es interno. Continúen recolectando feedback a través de encuestas, entrevistas o interacción directa. El cliente cambia, y el mapa debe evolucionar con él.

En resumen, el verdadero valor del Customer Journey Map no está en el mapa en sí, sino en lo que la organización hace después con esa información. Sin seguimiento, es solo un buen ejercicio; con seguimiento, se convierte en una ventaja competitiva.

Buen Briefing

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